«1964»

Lee «1964» parte I y responde a las preguntas.

  1. ¿Qué tipo de texto es? ¿A qué género pertenece?
  2. ¿Cómo está compuesto?
  3. ¿En qué persona gramatical está escrito el poema?
  4. ¿Cuál es el tema del texto?
  5. Un «encabalgamiento» se produce cuando una idea queda inconclusa y se termina en el siguiente verso. Por ejemplo, en la primera estrofa, entre los versos 3 y 4. «Ya no hay una / luna«. Nos obliga a acelerar un poco la lectura para encontrarle sentido a lo que venimos leyendo. Busca otro encabalgamiento en el texto.
  6. Explica los últimos dos versos.
  7. ¿Qué imaginas que puede signficar el título?
  8. Lee la parte II de 1964 (aquí debajo) y responde: ¿Qué actitud toma el yo lírico ante la problemática planteada?

Ida Vitale. «Fortuna»

Ida Vitale es una escritora uruguaya contemporánea de renombre mundial.

En 2018 recibió el premio Cervantes, un importantísimo reconocimiento propuesto por la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Mira el primer video para conocer algo más de su vida.

Actividad

Realiza un breve comentario del poema «Fortuna» a partir de tu impresión del mismo.

Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Ida Vitale

Puedes conocer más poemas de Ida Vitale aquí

«La hora» poema y actividad

Esta semana vamos a trabajar con un poema de Juana de Ibarborou.

Lee el poema, miras los videos y responde a la consigna que está debajo.

Recitado del poema «La hora» (intérprete Marilyn Pupo) .

«La hora», canción. (Intérprete: Isabel Parra).

Actividad

Responde las preguntas y envía tus respuestas por mail o whatsapp

1) Investiga qué es una anáfora y explícalo con tus palabras.

2)¿Qué ejemplos de anáfora encuentras en el poema «La hora»?

3) Explica cuál es la función de la Anáfora en este caso. Es decir para qué sirve en el poema «La hora», qué transmite.

4) Escucha la canción de Isabel Parra, realizada a partir del poema y explica qué cambios hace para convertir el poema en canción.

*Para saber más del poema puedes leer un análisis literario donde se aprecia en mayor detalle los recursos del poema:

«La hora». Análisis literario. Profesora Paola De Nigris.

«Explosión». Delmira Agustini. Poema y Actividades

  1. Investiga las características generales del género lírico.
  2. Investiga sobre estos conceptos: soneto, rima asonante y consonante, métrica.
  3. Copia en tu cuaderno la Definición de soneto.
  4. Leer el poema «Explosión» (Aquí debajo).
  5. Leer su análisis literario para comprender mejor el poema y ver cómo se puede comentar. (Aquí debajo).
  6. Marca la sinalefa en los siguientes versos 2, 4 y 6 del poema «Explosión» (Se numeran de arriba hacia abajo empezando por el 1.)

Explosión

¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría…
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

Delmira Agustini. Poema perteneciente a: «El libro Blanco»

Análisis de «Explosión» de la profesora Paola de Nigris.

«El cuervo». Edgar Poe.

Lee el poema, ve el material de apoyo y realiza la actividad.

El cuervo.
The Raven, Edgar Allan Poe (1809-1849)

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
se oyó de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
me llenaba de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como vertiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

Publicado por primera vez en «Evening mirror» en 1845

Actividad

  1. Realiza un comentario del poema “El cuervo” considerando qué elementos del Romanticismo puedes identificar en el texto.
  2. Explica esta ilustración de “El cuervo” a partir de tu conocimiento del poema.

Envía tus respuestas por mail a gattifabian@gmail.com o por whatsapp. (Si prefieres puedes escribir a mano o y enviar fotos).

Extra: Si deseas conocer en detalle cómo dice el autor que fue el proceso de escritura de este poema, puedes consultar «Filosofía de la composición», donde el autor supuestamente replica en detalle los pasos que dio para la creación de su obra. (Páginas 1-9).

«El intruso». Delmira Agustini. Actividad.

  1. Lee esta breve biografía sobre Delmira Agustini. (clic aquí)

2. Lee el siguiente poema.

El Intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta sobre la sombra helante
Tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
Bebieron en mi copa tus labios de frescura,
Y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
Me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
Y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

Y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
Y bendigo la noche sollozante y oscura
Que floreció en mi vida tu boca tempranera!

(De El libro blanco (Frágil), 1907)

3) Responde estas preguntas.

(Envía tus respuestas por mail gattifabian@gmail.com o por whatsapp, incluye nombre,apellido y grupo).

a) Según su biografía: ¿Cuál es la temática habitual de la poesía de Delmira?

b) Realiza un comentario sobre el poema «El intruso».

Considera para tu comentario el título, la temática del poema, tu interpretación y cómo crees que la sociedad de su época recibió el poema.

Baudelaire y su relación con el Romanticismo y Simbolismo.

Los invito a leer este excelente material, sobre el autor y su obra.

Es un poco extenso. Si no disponen de tiempo para leerlo en su totalidad, lean a partir de la página 15: «BAUDELAIRE,MALLARMÉ Y EL SIMBOLIMO».

Vean los esquemas finales de las páginas 19 (Evolución de la Literatura francesa del siglo XIX y página 20 (Estructura de «Las flores del Mal»).

Correspondencias

CORRESPONDENCIAS

Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad
perfumes y colores y sones se responden

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes.

que la expansión poseen de coass infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos

Traducción de Edmundo Gómez Mango

Análisis

El Albatros

“El albatros”

Por divertirse, a veces, la gente marinera,
Atrapa los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío que surca los amargos abismos.

Cuando apenas han sido dejados en cubierta,
Los reyes del azur, torpes y vergonzosos,
Sus grandes alas blancas tristemente abandonan
Semejantes a remos, arrastrando a sus lados.

¡Qué torpe y débil es el alado viajero!
Él, antes tan hermoso, cuan cómico y cuán feo!
Uno el pico le quema acercando una pipa,
Otro rengueando imita, al cojo que volaba!

El poeta es igual a este rey de las nubes
Que habita la tormenta y ríe del arquero;
Exilado en el suelo, en medio de abucheos,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

“Las flores del mal” (1857), de Charles Baudelaire.
Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1983. Traducción de Edmundo Gómez Mango

Análisis de «El Albatros»