Correspondencias

CORRESPONDENCIAS

Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad
perfumes y colores y sones se responden

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes.

que la expansión poseen de coass infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos

Traducción de Edmundo Gómez Mango

Análisis

El Albatros

“El albatros”

Por divertirse, a veces, la gente marinera,
Atrapa los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío que surca los amargos abismos.

Cuando apenas han sido dejados en cubierta,
Los reyes del azur, torpes y vergonzosos,
Sus grandes alas blancas tristemente abandonan
Semejantes a remos, arrastrando a sus lados.

¡Qué torpe y débil es el alado viajero!
Él, antes tan hermoso, cuan cómico y cuán feo!
Uno el pico le quema acercando una pipa,
Otro rengueando imita, al cojo que volaba!

El poeta es igual a este rey de las nubes
Que habita la tormenta y ríe del arquero;
Exilado en el suelo, en medio de abucheos,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

“Las flores del mal” (1857), de Charles Baudelaire.
Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1983. Traducción de Edmundo Gómez Mango

Análisis de «El Albatros»